FAQS – Preguntas frecuentes

¿Cuándo debo considerar una terapia?

Cuando sentimos que alguna situación difícil nos está superando, nos genera mucho malestar y está interfiriendo negativamente durante un tiempo en nuestra vida normal.

¿Qué señales pueden indicarme que puedo necesitar una terapia?

Lo podemos notar por nuestro estado: empezamos a dejar de hacer actividades deseadas, sentimos demasiada ansiedad, damos vueltas a algo que nos preocupa, no disfrutamos de lo que hacemos, cambiamos hábitos, nos sentimos mal con nosotros mismos, nuestras relaciones no son las que eran con el entorno, nos sentimos heridos, desconfiados, tenemos conflictos relacionales que no sabemos por donde coger, notamos que nuestro estado de ánimo no nos permite ser o estar como queremos, sentimos inseguridad en nosotros mismos, tenemos problemas con límites, nos sentimos criticados o criticamos en exceso, nos enfadamos más de lo que desearíamos, pensamos que somos peores que algunos que nos rodean, o mucho mejores, sentimos mucha ira, desconcierto, tristeza, culpa, o vergüenza… Y todo esto tiene consecuencias en nuestro día a día.

¿Qué es una terapia?

La terapia busca el cambio positivo, adaptativo, con crecimiento y autonomía de la persona, y una mejora del sentido del yo. La persona trae un problema, que le impide sentir bienestar en su día a día, y se trabajan con objetivos muy concretos, en un entorno privado, confidencial, de autocuidado. Puedes consultar “qué voy a encontrar en MasNeuronas”.

A veces digo que los instrumentos están a disposición de la persona, a su alcance, pero no puede verlo o alcanzarlo porque “hay retrovisores que siempre han estado cerrados, no permiten ver ángulos ciegos”. Y hay muchas razones para que haya sido así, y no tienen que ver con la capacidad del individuo. Los abrimos juntos, sin peligro.

¿Qué no es una terapia?

Una terapia NO es hablar ni desahogarse. A veces, se tarda en comprender el origen y la naturaleza del problema. Otras veces no. Pero comprender no basta para reponerse. Hace falta una verdadera transformación del individuo, que va más allá de la simple comprensión. La buena autorregulación y la corregulación permiten autonomía sin reñir con la confianza y la intimidad con los demás, con sensaciones de calma, incluso en las situaciones difíciles, que antes vivíamos como insoportables o inevitables. Conlleva trabajar no solo con la cognición, sino también con las sensaciones corporales y las emociones, alineando lo que pensamos, sentimos y hacemos, e interpretando adecuadamente las señales corporales que nos indican el malestar.

¿Cuánto dura una terapia?

Es muy variable. Depende de cuando se ataje el problema. No es lo mismo un cuadro de larga evolución que uno reciente. Hay problemas, como algunas fobias o ataques de pánico, que pueden resolverse entre tres y cinco sesiones. Otras veces, donde hay más recorrido de su presencia en el tiempo, mezclado con traumas no resueltos, el trabajo debe ser continuado, y varía mucho en función de la naturaleza del problema y de la persona, en su contexto. Es el cerebro de la persona el que marca la velocidad.

¿Se puede hacer terapia breve?

Existen terapias breves, como la Terapia Breve Estratégica, EMDR para ciertos casos, la T psicodinámica… que actúan muy rápidamente. Pero no te confundas: funcionan de forma breve en individuos con un problema que, aunque sea muy molesto o invalidante, no tenga detrás un trastorno más complejo enmascarado.

Y, en efecto, hay muchos casos que son así y pueden resolverse rápidamente.

Un tratamiento breve, de 5 a 10 sesiones, puede ser muy efectivo. Es aplicable a muchos casos, incluido el trauma simple, donde un suceso muy impactante emocionalmente acaba de ocurrir (accidente, catástrofe natural, ciertas pérdidas…). Deben cumplir ciertas condiciones, como, por ejemplo, no tener una larga evolución.

Un trastorno obsesivo compulsivo, ciertos problemas de regulación emocional, trastornos de personalidad, trauma complejo, trastornos alimentarios, ciertos problemas relacionales, psicosomáticos, adictivos, de larga evolución suponen un entrenamiento cerebral experiencial, con nuevas conexiones neuronales. Este tipo de problemas interfiere significativamente en la vida de la persona, en varios ámbitos (familiar, profesional, relacional). La velocidad, en ese caso, lo marca el propio cerebro del paciente. Cada caso es singular. El objetivo de la terapia es devolver a la persona su funcionalidad en su conexión con él mismo y su entorno.

Quiero una terapia breve, porque tengo objetivos concretos

No confundas “breve” con “efectivo”. Todas las terapias bien llevadas son efectivas independientemente de su necesidad de duración y trabajan con objetivos concretos. Los pronósticos son diferentes en cada caso, y dependen de las características neurobiológicas y psicosociales de cada sujeto.

Hay personas que vienen con un problema de trastorno obsesivo compulsivo o de personalidad de largo recorrido, y que responden muy bien en un tiempo razonable. Otros, necesitan más tiempo, porque cada cerebro es único en su funcionamiento, y dos personas con el mismo trastorno no responden igual y, de hecho, no se tratan necesariamente igual. Es fundamental encontrar un terapeuta experto que identifique la individualidad de cada caso y reme a favor de cada sistema cerebral. Poco importan las etiquetas diagnósticas en este contexto, los tratamientos pueden ser diferentes para dos personas con la misma clasificación diagnóstica.

Hay ejemplos de personas que vienen con una colección de trastornos diagnosticados, y contra todo pronóstico, evolucionan muy bien y rápido. Hay otras que vienen aparentemente con un pequeño problema de regulación emocional o estrés, que supone más tiempo porque esa persona lleva viviendo así mucho tiempo y el cerebro necesita experiencia y práctica para internalizar otras maneras.

¿Merece la pena una terapia?

Hay muchas creencias erróneas alrededor de una terapia, y también muchas personas con malas experiencias.  Una terapia no es para ti si esperas que te “salven” y no te implicas en el proceso. En MasNeuronas, sabemos que las personas pueden y saben más de lo que pueden ver, vivir, expresar. Una terapia supone un antes y un después en el bienestar interno, y, por tanto, en la relación que llevamos con nosotros mismos y los sucesos que nos pasan, sean de la naturaleza que sean.

Implicarse en el proceso es responsabilizarse uno mismo de los cambios. Es posible que no sepas cómo se hace o bien al contrario, que puedas llegar a entender qué pasa y qué se debe hacer para conseguir cambios, pero no poderlos llevar a cabo de forma inexplicable. Eso lo tenemos en cuenta, ocurre, y es parte del proceso. Se puede, te acompañamos y descubrirás cómo hacerlo.

Nuestro cerebro es plástico y sabio. No importan las limitaciones que tú creas que tienes. Lo que sí importa es que sientas la suficiente curiosidad por tu crecimiento y te hagas cargo de tu proceso sin esperar que la solución está fuera. No estás solo. Y si estamos contigo, no quiere decir que tú puedas desentenderte de tu responsabilidad. Te haríamos un flaco favor si no asumieses tu parte, que conlleva mucha auto observación entre otras muchas habilidades que adquirirás.

Por otro lado, la terapia no es solo transmisión de conocimiento y adquisición de habilidades. Va mucho más allá. Hay individuos que pueden aprender habilidades, y seguir con los mismos problemas. Otros que invierten en diferentes cursos, pero no alcanzan la transformación en su quehacer. Y no es achacable a su inteligencia o capacidad. Son “atascos” en nuestras redes neuronales del cerebro, y eso, a veces, simplemente nos impide hablar en público, relacionarnos de la forma que queremos, obtener el rendimiento o concentración deseada, o atender nuestras propias necesidades de autocuidado, entre otras muchas cosas.

Y es que cada persona es un mundo interno singular, que se ha configurado de una manera específica e irrepetible. Y a veces, el cerebro necesita otras intervenciones para dar el salto. No todo se soluciona con “información de fuera”. Si notas que has hecho desarrollo personal y sigues sintiéndote atascado, puede que una terapia te venga muy bien, y no tiene por qué ser larga. Lo que tiene que ser es específica y concreta para ti.

¿Qué diferencia hay entre la terapia y el coaching?

Tener dificultades es normal cuando nos encontramos en retos nuevos, en cambios profesionales o personales de nuestra vida. A veces necesitamos un empujoncito para potenciar los resultados de nuestras aspiraciones. El coach ayuda a su cliente a identificar mejor sus metas, sus limitaciones y juntos establecen objetivos y el plan de acción para llevarlos a cabo. Es un facilitador de procesos de reflexión y toma de decisiones. Desde luego, arroja luz ahí donde necesitamos avanzar.

Para personas que desean emprender cambios, adquiriendo nuevas miras, es muy beneficioso. Ofrecemos este servicio para individuos que desean cambios profesionales, mejorar alguna competencia, su propio rendimiento en algo concreto.

El coaching no funciona como la terapia. Se adquieren habilidades para un propósito, pero no interviene ni repara en información almacenada de forma desadaptada en el cerebro. Cuando las personas no pueden llevar a cabo cambios que desean, no es siempre por falta de conocimientos, o por falta de habilidades. Dice Chantal Maillard que “la voluntad de creer no hace la creencia”.

El coaching es recomendable como acompañamiento en el crecimiento de un área concreto. Pero no está concebido para reparar los cerebros y sistemas nerviosos que se han modificado por situaciones adversas y no funcionan adaptativamente. Eso pertenece al campo de la salud mental.

Si te desenvuelves bien en todos los ámbitos de tu vida, y deseas mejorar en algún cometido fijado para crecer personalmente, puedes optar por el coaching. En MasNeuronas hemos ayudado a ejecutivos a lidiar mejor con sus resultados y relaciones en el trabajo. En ese caso, cuatro sesiones deberían ser suficientes.

Escríbenos para saber si podemos ayudarte.

Seguros o reembolso de gastos

Hay seguros médicos privados que incluyen reembolso de terapia psicológica externa. Pregunte en su seguro médico. Normalmente, necesita la autorización de su compañía, y la prescripción de la terapia por uno de sus psiquiatras o pediatra. Consulte con su compañía aseguradora. Además, en caso de tener niños y adolescentes, estudiantes a su cargo, consulte su seguro escolar. Muchos tratamientos pueden ser cubiertos por éste.

Comillas

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades

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